domingo, 11 de abril de 2010

Porque al chocar con alguien en la calle se le pide perdón? tanto miedo tenemos al contacto con otro ser humano? porque no dar las gracias por ese rose que te recuerda no eres único en el mundo, que estas vivo. Porque no tener ansiedad respecto a esos fugaces encuentros? Esa complicidad callejera, que sin saberlo te propone una historia con una optativa continuación.
Estrellarse suavemente, un leve llamado de atención, sin choques, sin derramar una gota de sudor. Encuentro improvisado y generoso, un poco de vida a cambio de nada, sin sal. ni sangre derramadas, solo el estúpido perdón, que no debiese ser disculpado.
Una fracción de minuto, un gracias o una sonrisa que lo remplace, solo eso y sigues tu camino. Sigues tu camino sin saber que este ha cambiado.

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